Cultura / Gastronomía

CULTURA POPULAR

La cultura popular de El Salvador comprende tradiciones y costumbres ancestrales, provenientes de las culturas prehispánicas, que se fusionaron con las costumbres españolas. Los núcleos de población más representativos y tradicionales se localizan en las zonas de los izalcos, nonualcos, alrededores de San Salvador y Cacaopera.  Entre las expresiones materiales del folclore salvadoreño, se incluyen elementos como la artesanía, en la que existen importantes centros de producción en Nahuizalco, La Palma o Ilobasco; y los objetos incluyen diversos tipos de alfarería, cerámica, jarcia, cestería, barro cocido, juguetes, pirotecnia, etc.

ceramica

En cuanto a la vivienda, según datos del año 2003, en las comunidades indígenas la utilización del techo de paja se consideraba desaparecida, mientras que las paredes de adobe aún perduraban. En lo que respecta a vestimenta, las prendas tradicionales son utilizadas en su mayor parte en eventos culturales, aunque ocasionalmente puede observarse como parte de la vestimenta diaria en ciertas poblaciones como Izalco, Nahuizalco o Panchimalco.

En el campo de las expresiones sociales, resaltan las cofradías y hermandades, que en El Salvador alcanzan un número de cincuenta y tres. Las localidades adonde se encuentran las de mayor tradición, incluyen a Izalco, Panchimalco, Jayaque, San Pedro Nonualco, o Santo Domingo de Guzmán; por otra parte, en el comercio popular, existe el tiangue, y sobreviven juegos tradicionales para niños y adultos como el yo-yo, trompo, capirucho, chibolas, palo ensebado, carrera de cintas a caballo, etc.

En la cultura popular concerniente al aspecto espiritual y mental, cabe destacar a las fiestas patronales que tienen lugar en todos los municipios, entre ellas resaltan las de San Miguel, en la que tiene lugar un reconocido carnaval, así como en San Salvador, con las Fiestas agostinas, o Santa Ana con las Fiestas Julias. Otras expresiones son las danzas, y una breve lista comprende al torito pinto, los historiantes, los chapetones, el tigre y el venado, los emplumados, etc. También existe un acervo de leyendas y cuentos, siendo representativas la siguanaba, el cipitío, y el cadejo, entre otras.


LITERATURA

Durante la época independentista en la provincia de San Salvador predominaba la oratoria, y en los primeros años de la república se desarrolló una etapa Neoclásica cuyos iniciadores fueron Miguel Álvarez Castro, Enrique Hoyos e Ignacio Gómez. Ya a mediados del siglo XIX existió una primera generación romántica con autores como Juan José Cañas, Francisco Esteban Galindo, y Antonia Galindo. La segunda corriente romántica tuvo entre sus exponentes a Francisco Gavidia, quien fue también uno de los inciadores del Modernismo en Centroamérica; así como Román Mayorga Rivas, y Vicente Acosta, entre otros.

El final del siglo vio nacer a Alberto Masferrer quien destacó con un pensamiento social, el cual dejó plasmado en su obra periodística, oratoria, y ensayística. En esa época también figuraban Arturo Ambrogi, notable autor del impresionismo literario; y José María Peralta Lagos, conocido costumbrista. Poetas de la época fueron: Ramón de Nunfio, Alfonso Espino, Alberto Rivas Bonilla, o Sarbelio Navarrete; y entre los prosistas: Francisco Herrera Velado, Carlos Serpas, Miguel Ángel Espino y Alberto Guerra Trigueros, entre otros. Literatos de la generación de los años 1910 y 1915 fueron: Alfredo Espino, Vicente Rosales y Rosales, Raúl Contreras, o Julio Enrique Ávila.

A partir de los años 1920 apareció otra generación de autores salvadoreños, entre los que destacan Salvador Salazar Arrué (Salarrué), que es considerado el mejor cuentista salvadoreño; Claudia Lars, una de las mejores voces femeninas de la lírica hispanoamericana del siglo XX; así como Serafín Quiteño, o Lilian Serpas. Otros autores del siglo XX son: Quino Caso, Pedro Geoffroy Rivas, Hugo Lindo, Alice Lardé de Venturino, Ricardo Trigueros de León, Matilde Elena López, y el fabulista León Sigüenza.

Asimismo, existió el grupo denominado de la Generación comprometida, que incorporaba a Ítalo López Vallecillos, Waldo Chávez Velasco, Irma Lanzas, Álvaro Menen Desleal, José Roberto Cea, Eugenio Martínez Orantes y Tirso Canales, entre otros; y el Círculo Literario Universitario Salvadoreño de Roque Dalton, Jorge Arias Gómez, Manlio Argueta y Roberto Armijo; tras estas generaciones surgieron poetas como David Escobar Galindo, y provenientes de grupos literarios como Luis Melgar Brizuela, Julio Iraheta Santos o Jaime Suárez Quemain. Otros literatos contemporáneos son: Horacio Castellanos Moya, Francisco Andrés Escobar, Miguel Huezo Mixco, Jacinta Escudos, Carmen González Huguet, Ricardo Lindo, Rafael Menjívar Ochoa, Otoniel Guevara, Yanira Soundy, Rafael Mendoza y Silvia Elena Regalado, por mencionar algunos.


ARTES PLÁSTICAS

En el rama de la pintura, el primer artista conocido en El Salvador fue Wenceslao Cisneros. Posteriormente surgieron nombres como Marcelino Carballo, oriundo de Zacatecoluca; y Pascasio González, que también figuró en la arquitectura. Ya en el siglo XX, artistas con influencia europea fueron: Carlos Alberto Imery, formador de generaciones de pintores; Miguel Ortiz Villacorta, que también tuvo a su cargo una academia; así como Pedro Ángel Espinoza, de origen humilde.

De características costumbristas, surgidos del primer tercio del siglo XX, son el mismo Salarrué, Zelie Lardé y José Mejía Vides. Notable personaje que dejó escuela en el país fue el español Valero Lecha, formador de reconocidos pintores como: Julia Díaz, Raúl Elas Reyes y Noé Canjura. Opuestos a la corriente academicista, llamados Los independientes, son: Camilo Minero, Luis Ángel Salinas y Carlos Cañas.

Durante los años 1970, época de agitación social, surgieron varias figuras entre las que se puede mencionar a Roberto Huezo, Armando Solís, Antonio García Ponce, Fernando Llort y César Menéndez, entre otros. Parte de una fecunda lista de artistas contemporáneos son: Antonio Bonilla, Roberto Galicia, Sonia Melara, Mayra Barraza, y Walterio Iraheta. En la rama de la caricatura, resalta Toño Salazar, y otros artistas del género son Rigo, Bollani y Ruz.

En el campo de la escultura, resalta el nombre de Valentín Estrada, que es considerado el primer «escultor nacional». Para los años 1970 ejerció influencia en el país el español Benjamín Saúl; otros escultores son: Enrique Salaverría, Rubén Martínez, Leonidas Ostorga, Negra Álvarez, Tití Escalante, Mauricio Álvarez, Verónica Vides y Guillermo Perdomo.


MÚSICA

La música tradicional salvadoreña —que para el caso es interpretada en su danza  es producto del mestizaje precolombino, europeo y africano. En los primeros años de la época republicana eran interpretados en el país coplas, valses, romances y canciones patrióticas, y también surgieron las primeras bandas militares.158 En la primera mitad del siglo XX se popularizaron las marimbas, y algunos grupos lograron notoriedad internacional.159 Asimismo, fue la época en la que destacaron notables compositores de temas que variaban de lo académico a lo costumbrista, tales como Felipe Soto, Ciriaco de Jesús Alas, David Granadino, Pancho Lara, Lito Barrientos, Luis Alonso Polío, Francisco Palaviccini, y Benjamín Solís; cabe también mencionar a la musicóloga María de Baratta 157 Otros intérpretes de música académica son German Cáceres, Alejandro Muñoz Ciudad Real, Esteban Servellón, y el maestro de origen rumano Ion Cubicec.

Con el arribo de nuevos géneros musicales, aparecieron las orquestas de baile, y para los año 1960 y 1970 empezaron a proliferar los grupos juveniles, entre los que cabe destacar a los intérpretes del género rock  y otros estilos modernos como el Heavy metal, existiendo en 2011 ochenta y seis bandas de este estilo con discos grabados. Por otra parte, en el país se ha consolidado la cumbia salvadoreña.

También en El Salvador existen la Orquesta Sinfónica, así como la Orquesta Sinfónica Juvenil, además de un Coro Nacional.


GASTRONOMÍA

maiz

El maíz, que es igualmente utilizado por muchos pueblos de América, es el ingrediente principal de la cocina típica salvadoreña. El platillo por excelencia es la pupusa, que tiene un día nacional que se celebra cada segundo domingo de noviembre. Otros alimentos populares elaborados de maíz son: las tortillas, muy importantes en la alimentación diaria de los salvadoreños; así como los tamales; variedades de atoles como el de atol de elote, piñuela, shuco o chilate; y bocadillos como las riguas; tustacas y totopostes; y la chicha de maíz como bebida. Además existen festivales del maíz, también conocidos como atoladas, que son celebrados en el segundo semestre de cada año en diversas poblaciones del país, usualmente en agosto. Estos festines pueden tener un carácter familiar. Aparte del maíz, el frijol es otro ingrediente muy utilizado en la cocina salvadoreña.

Otros platillos tradicionales son: gallo en chicha, sopa de gallina, sopa de patas, consomé de garrobo, sopa de frijoles con cerdo y masitas, nuégados de yuca, buñuelos de huevo, yuca con chicharrón, ayote en miel, torrejas en miel, y pan con pavo, entre otros.

También existe una variedad de dulces artesanales, y poblaciones como Santa Ana y San Vicente son importantes en su elaboración. Se comercializan principalmente en las fiestas patronales del país, y una breve lista comprende: conservas de coco, coco rallado, melcochas, chilacayote, dulce de leche, dulce de nance, dulce de tamarindo, dulce de panela, entre muchos otros. Otra importante oferta gastronómica tradicional, dentro del pan dulce, incluye la cemita, viejitas, salpores, pichardines, quesadillas de queso, torta de yema, marquesote, etc. Bebidas tradicionales calientes son el chocolate, el café, leche poleada, y las ya mencionadas que son elaboradas a partir del maíz. Bebidas frías populares, llamados frescos, son: horchata, tamarindo, cebada, ensalada, chan, y el tiste, por mencionar algunos.